Por: Teté Huerta Padilla

Actualmente a los unicos que les interesa este tema son a los amantes de la naturaleza, a los ecologistas o ambientalistas dedicados a proteger todos nuestros recursos naturales, la tala de arboles  ha ocasionado que desaparezcan por completo especies no unicamente de fauna, sino también de flora en diversas regiones del planeta.

Nosotros como seres humanos dependemos de los arboles para nuestra supervivencia, ya que los bosques contribuyen a disminuir la erosión del suelo, filtran, y con ello evitan que los contamiantes afecten agua, y por tanto los mantos friáticos.

La tala de arboles es ocasionada en la mayoría de los casos con el objetivo  de lograr el cambio de uso de suelo para el cultivo entre otros productos, como el aguacate, que es lo que ocurre actualmente en nuestro Estado. El aguacate “ORO VERDE”, ha “desatado” una fiebre entre diferentes productores, pensando en que este producto agrícola, los hará “ricos”. La tala clandestina o los incendios forestales “accidentales” provoca este cambio de uso de suelo, por lo que estos cultivos se han extendido por todo nuestra entidad y el crecimiento de la superproduccion de éste,  ha costado a la desaparicion de  nuestras reservas de bosques de pino, encino y oyamel.

Y si esto no es poco el uso de los fertilizantes y plaguicidas provocan un impacto en nuestro ambiente, esta situación del cambio de uso de suelo esta regulada en Michoacán, al menos en una ley que hasta el momento ha demostrado ser “letra muerta”; esta normativa proteje nuestros recursos naturales de esta tala clandestina que tenemos por años en diversos municipios como Tingambato, Uruapan, Ziracuaretiro, Paracho, Tancitaro entre otros.

Nosotros como seres humanos con conciencia, con ese poder de decisión, como seres racionales estamos acabando con todo lo que la naturaleza nos ha regalado, sin percatarnos y sin darnos cuenta que somos parte de ella, y que con cualquier acto que hagamos, sea el talar arboles, incendiar los bosques, tirar basura, y el no tener esa cultura ambiental que tanta falta nos hace, será además de una  tristeza, una acción que lamentaremos por generaciones. Por lo tanto,  si tu que eres padre, hijo, nieto, sobrino, ¿ que dirás cuando tus futuras generaciones te pregunten QUÉ ERA UN ARBOL?, ¡que explicación le darás!,  y más aún cuando te cuestionen; ¿por qué ya no existen, que fue lo que hicieron, que fue lo que hicimos?; por lo tanto no dejes para mañana lo que en este momento puedes realizar, empieza en estos momentos. ACTUA, INFORMATE, UNETE, PARTICIPA, ¡hay muchas maneras!.