Por Samuel Maldonado B

Poco más de una una semana ha transcurrido desde el último atraco  electoral realizado en el Estado de México, por el ahora desgobernante del país, Enrique Peña Nieto, Los resultados electorales en ese Estado, son los mismos de siempre en toda la República, son muestra del gatopardismo “cambian para no cambiar”.

Siguen con la misma funesta estrategia  de 1988,  cuando el gran robo se dio y se le se le entregara a Carlos Salinas de Gortari la Presidencia de la República, siguiendo las instrucciones de Miguel en la Madrid Hurtado o de quien le mandaba a Hurtado, que impulsara las reformas tendientes que llevaron a la privatización del país en lo general.

Mas tarde, los impulsores del exiliado en Irlanda, autores del atraco de 1988, continuaron con la política privatizadora  con el fin de promover  cambios mayores supuestamente positivos para la nación. Con este objetivo, se dio ancha manga para privatizar las empresas paraestatales y desde luego, iniciaron el gran comercio internacional, que nos ha cargado los débitos  a las espaldas de la mayoría empobrecida.

Pero además de la ilegitimidad de Salinas (que cargará sobre sus hombros  hasta sus últimos días), los herederos de este usurpador, para disfrazar un poco sus perversidades, impusieron al egresado del IPN, Ernesto Zedillo Ponce de León, quien más bien que León fue un manso cachorro que llegó a la Presidencia de la República por accidente; o  más bien su arribo al Poder Ejecutivo fue debido al artero asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta. Un crimen que a la fecha se considera magnicidio y públicamente se conoce como un acto ordenado por los o él mandamas , en esa época, de nuestra República chocarrera.

Pero para dar una muestra al mundo de que la democracia mexicana es pura, pura…se abrieron las puertas de Palacio Nacional para que con toda su gran altura ( que no su estatura) entrara a este hermoso Palacio deshabitado, sede del Poder Ejecutivo, en donde no hay ejecutivo y solo se despachó siempre en Los Pinos.

El  ínclito y simpático guanajuatense Vicente Fox Quesada, meses mas tarde ya como mandamás, haciendo gala de su gran  oratoria celebre, con simpatía y alta diplomacia,   tuvo invitados internacionales a comer, entre de ellos a  Fidel Castro Ruz, a quien le dijera que después de comer se fuera de inmediato. ¡El gran Fidel hizo caso y salió, bañado con un mar de aplausos internacionales mientras que el anfitrión recibía, en todo el país y en muchas partes del mundo, abucheos múltiples por su ineducación y su torpeza diplomática, que el lector perdonará por ser un ranchero chido.

Los tiempos han seguido y seguirán siendo exactamente los  mismos; los fraudes electorales, que son una especialidad única de los países en corrupción, continuaran en México. ¡No cambiaron o lo harán solo para disimular y hacer creer en el ámbito internacional, que en México la democracia existe y se practica…, pero a la mexicana¡.

Los gobiernos arriba señalados fueron y lo son, los mismos gatopardistas que cambian para no cambiar.

Es ya una realidad que  la autocracia  que nos gobierna, pero representada por solo un individuo,  sin someterse a los principios constitucionales, reforma leyes a su antojo y beneficio pagando sus diezmos a diputados y senadores  y violando las mismas leyes instituidas por ellos, gobiernan nuestro país a través de los hombres más acaudalados de México, pero eso sí, con auxilio de los políticos mas corruptos mismos que se mantendrán todavía, desafortunadamente por algunos años más

Y como muchos comentamos, “seguirán en el PRI, en el  PAN, con el PRD o  con cualquier otro partido político, repartiéndose el pastel, hasta que verdaderamente, hartos de sus marrullerías y traiciones, de la explotación y  de la desigualdad vivida, de su desnacionalización y de la entrega de nuestros recursos naturales renovables o no, la respuesta se les  dará.