Por Héctor Torres

Cacaraquear a Cenobio Moreno como una “comunidad modelo” mientras el resto de Michoacán se hunde en la inseguridad, el desempleo, la incertidumbre sobre, otra vez, un gobierno estatal trunco, es un absurdo, es como ubicar una gota de agua dulce en la inmensidad del océano.

Cenobio Moreno cuenta con alrededor de 5 mil habitantes y representa poco más del 4 por ciento de la población total de Apatzingán, municipio al cual pertenece, es decir muy poco.

Y esa pequeñez se acrecienta si se le compara con el número de habitantes de Michoacán. Cenobio Moreno no alcanza ni el uno por ciento de la población total estatal.

Cenobio Moreno es apenas, pues, un pequeño punto geográfico en el municipio de Apatzingán y su tamaño decrece si se le localiza en el plano estatal.

Para centrar sus esfuerzos en Cenobio Moreno, el gobierno de Silvano Aureoles Conejo puede argumentar que esa comunidad vivía un infierno, pero esa misma situación privaba, priva, en Tzitzio, Turicato, Tiquicheo, Coalcomán, Tepalcatepec, Zamora, La Piedad, Uruapan, Churumuco, La Huacana,

Es decir, el infierno está latente en el sur, el norte, el centro, la costa, tierra caliente, el oriente, el occidente, en toda la geografía michoacana y, entonces por qué cacaraquear lo que se ha hecho en un pequeño, pequeñísimo territorio del estado mientras el resto se consume en la inseguridad, la incertidumbre y el desempleo.

Los 5 mil habitantes de Cenobio Moreno merecen mejores condiciones de vida y está bien, muy bien, que se trabaje para otorgárselas, pero los otro 4 millones 500 mil habitantes de Michoacán también requieren esa atención.

Silvano Aureoles Conejo cacaraquea lo hecho en un pequeñísimo punto del todo y el todo se le está desmoronando, y, mientras esto ocurre, él va por su sueño guajiro de la presidencia de la república.

Michoacán, Michoacán puede esperar a que Silvano recupere la memoria y recuerde su compromiso, uno de tantos, de concluir su periodo de gobierno y deje para otra ocasión, para un momento más propicio, la ilusión de vivir en Los Pinos, hoy su estatura política no está para esa meta.