Por Armando Saavedra

En efecto, al interior de los diversos partidos políticos con registro en el país, como parte del duelo por la derrota, está también el periodo de reflexión para decidir qué hacer, ante un futuro nada promisorio, en el que el capital político tenido por años, de repente se ha esfumado, al extremo de provocar una derrota verdaderamente impredecible.
En el caso del Partido Revolucionario Institucional, me parece que está muy claro que la pésima evaluación popular de un gobierno emanado de sus filas, como lo es el de ENRIQUE PEÑA NIETO, gobierno empapado de corrupción, impunidad e incompetencia en aspectos sensibles para la sociedad como lo es la seguridad, justicia y la salud, a lo que hay que agregarle, su incompetencia para comunicar lo que hizo o ha hecho bien.
Sí la administración de ENRIQUE PEÑA NIETO era lastre suficiente para prever resultados insatisfactorios en el proceso electoral del 2018, esa negativa previsión, se complementó con una pésima operación política con las estructuras partidarias, encargando tal responsabilidad, a un grupo de actores políticos inexpertos y cargados de una ambición desmedida, en la apropiación de las más de 3,400 candidaturas en juego.
En efecto, el grupo cercano al presidente PEÑA NIETO, con la complacencia de éste, se apoderó de la dirección y conducción de ese partido, otorgando las candidaturas a personajes cuyos orígenes no eran la cepa priista, por el contrario, aprovechándose de un falso gesto de democracia, modificaron los estatutos del tricolor, para dar cabida a los “ciudadanos” no militantes en dichas candidaturas.
Los patrocinadores de la apertura a los “ciudadanos” a las candidaturas priistas, pretendieron justificarla, bajo la pretensión de “purificar” al partido, con perfiles ajenos, atropellando a la militancia que elección tras elección, es la que trabaja, la que hace la “talacha” y la que por supuesto, era la merecedora de tales candidaturas.
Los expertos analistas, han señalado reiteradamente que el PRI, según registros en el INE, cuenta con 6’368,763 militantes, lo que le ha permitido tradicionalmente tener un “voto duro” o cautivo, de cerca de 13 millones de ciudadanos en edad de votar, base electoral que permite a sus candidatos iniciar campaña con un fuerte respaldo y con el objetivo de solo conquistar el voto útil, que generalmente le dio el triunfo electoral.
Hoy, reitero, con una militancia ninguneada, atropellada e ignorada, ocasionó que la estructura otrora funcional “como relojito”, esta vez no funcionara, en pago a las afrentas, de una élite política que pensó más en los arreglos cupulares que, en buscar la victoria electoral, de ahí que, tal estructura no solo no funcionara como antaño, sino que propició el voto por el de enfrente.
Ya en la reflexión, buscar culpables, a los que todos los priistas conocen, cuyos nombres son populares por su desgraciada actuación, es seguir sembrando más veneno y más división, lo prudente ahora es, evitar al costo que sea, que intervengan en los trabajos de reestructuración o refundación partidaria, que sea la ignominia su castigo, ante las afrentas causadas.
Importante será, empezar de cero, desde los mismísimos comités seccionales, para que la reconstrucción sea desde abajo, de la célula partidaria más importante y de ahí hacía adelante, que mientras el que ejerce el poder público, sufre las consecuencias de tal ejercicio, la institución renace y se fortalece día con día, para tener con qué dentro de tres años, ni las derrotas ni las victorias son para siempre.
¿PAN Y PRD, PORQUÉ?
Las causales endógenas y exógenas de la derrota electoral priista, están más que explicadas, casi son evidentes, empero, en tratándose del Partido Acción Nacional, instituto político que ya hace 6 años pagó la cuota política que implica el desgaste del ejercicio del poder público, perdiendo la presidencia de la república y su actuación como partido de oposición no ha sido del todo mala.
Acción Nacional se jugó en esta elección tres gubernaturas, de las que retuvo o ganó dos, Guanajuato y Puebla y perdió una Veracruz, pero la compensó ganando Yucatán, así que en el fondo no perdió gubernaturas panistas, donde si resultó perdedor, pero no la debacle, fue en las cámaras de diputados y senadores.
De tener el Partido Acción Nacional 34 senadores en la actual legislatura, en la próxima solo tendrá 22, también en la elección de diputado federal, Acción Nacional disminuyó su presencia de 107 a 79 diputados, de manera que perdió el 26% de sus diputados federales y el 35% de sus senadores, así que, para el PAN, en la elección pasada perdió, pero no fue su debacle.
EL PRD
Al Partido de la Revolución Democrática si le fue mal, pues jugó dos gubernaturas y la jefatura de gobierno de la Ciudad de México y perdió las tres, en la cámara de diputados también perdió, pues tenía 57 diputados y ahora solo tendrá 23, es decir, perdió el 59% de sus diputaciones, no así en el senado de la república en la que salió ganando, pues tenía 7 senadores y ahora tendrá 9, lo que significa que ganó el 28.5% de senadores.
MC, EL GANÓN DEL FRENTE
La constitución de la Coalición por México al Frente, en términos de rendimiento político, fue un fracaso para el PAN y el PRD, pues aparte de perder la presidencia de la república, en el poder legislativo los números fueron malos, no así para Movimiento Ciudadano, quien resultó el único beneficiado con dicha coalición o frente.
En efecto, en partido Movimiento Ciudadano tenia en la actual legislatura, 21 diputados federales y ahora tendrá 26, lo que implica que obtuvo un rendimiento electoral del 23.8% y en el caso del senado de la república, MC no tenía senadores, empero, ahora tendrá 7, lo que implica un rendimiento electoral del 700%, así de fácil, de ahí que se afirme que el ganón del frente fue MC.
PANISTA Y PERREDISTAS, VOTARON POR AMLO
El fracaso de la coalición Por México al Frente, que integraron los partidos PAN-PRD-MC, fue evidente, ante los resultados obtenido, pero, además, hay que resaltar que militantes y simpatizantes del PAN y del PRD votaron por ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, en una clara señal de repudio a la constitución del frente.
Para demostrar lo anterior, vamos a los números que son fríos y crueles, pues en la elección presidencial, solo 1’602,715 perredistas votaron por RICARDO ANAYA, mientras que en la elección a diputado federal, obtuvo 2’962,725, lo que implicó que 1’336,010 perredistas no votaron por RICARDO ANAYA, pero sí por sus candidatos a diputado federal, de manera que esos 1’336,010 perredistas votaron por ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR.
En el Partido Acción Nacional fueron mucho menos los panistas que votaron por AMLO, ya que en la elección presidencial obtuvieron 9’996,514 votos por RICARDO ANAYA, pero en la elección para diputado federal lograron sus candidatos en suma obtener 10’021,671 votos, 25,157 panistas que probablemente hayan votado por ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR.
En síntesis, tanto el Partido Acción Nacional como el Partido de la Revolución Democrática, pagaron caro el haber constituido una coalición antinatural, política e ideológicamente hablando, pues sus propias militancias, particularmente la perredista, le voltearon la cara a sus partidos y buscaron otras alternativas y la natural del PRD era AMLO y su MORENA.