Por Héctor Torres

La administración independiente de Alfonso Martínez Alcázar dejará de ser el huésped de la sede edilicia de Morelia, se va con más pena que gloria pero deja, al gobierno municipal de Raúl Morón Orozco, una herencia creada al amparo de la ineptitud y que, con justa razón, le recriminaron, en las urnas, los habitantes de Morelia.

Para nadie es agradable recibir una herencia así, y mire usted si no es para rechazarla. Baches por todos lados, Morelia parece un queso gruyere, agujeros por todos lados y los paganos son los ciudadanos que ven y sienten como, de pronto, su vehículo cae en un hoyanco, sobre todo cuando este ésta encubierto por el agua de las precipitaciones pluviales.

Otra parte de esa herencia es el alumbrado público, Morelia, muchas de sus colonias, incluso en calles del Centro Histórico al que, según Alfonso Martínez Alcázar, le brindó mayor atención, están a oscuras y esta situación se agudiza más en las colonias periféricas.

Y lo que más reclama la ciudadanía al gobierno independiente, es que dejará a una ciudad, un municipio, inmerso en la inseguridad. En este sentido difiero un poco con el secretario del Consejo Coordinador Empresarial de Michoacán, Héctor Tinoco Garduño, para quien la falta de coordinación entre las policías estatal y municipal –hay que recordar que Alfonso Martínez Alcázar se negó a formar parte del Mando Unificado- derivó en que el municipio más importante del estado sea “tierra de nadie”, no, Morelia no es tierra de nadie, Morelia es tierra de la delincuencia, Morelia, sus habitantes, viven con el Jesús en la boca porque los robos, los asaltos, los cristalazos, y hasta los homicidios son algo ya cotidiano en la vida de Morelia.

Un legado más de Alfonso Martínez Alcázar para Raúl Morón Orozco parece que será, todo apunta a que así sea, el conflicto en el OOAPAS, la inoperancia, la ineptitud, la arrogancia y la supuesta intención de privatizar el servicio del agua impidieron, hasta el momento, llegar a un acuerdo con los trabajadores. La inoperancia de una administración independiente en todo su esplendor.

Y hasta el incremento en la afluencia turística, de la que se vanagloria Alfonso Martínez Alcázar y su dama en el ajedrez inepto de su administración, Thelma Aquique  Arrieta, es una falacia. En principio hay eventos que atraen por sí mismos como el festival de Cine, el de Órgano y el de música, por ejemplo, y, aparte, aunque Silvano Aureoles Conejo y su coordinadora de Comunicación Social, Julieta López Bautista, no son santo de mi devoción, hay que reconocer que fue un acierto la campaña de promoción que protagonizó Marco Antonio Solís, el Buki, pues eso levantó la imagen de Michoacán y de Morelia. Así que, en este caso, poco tiene que presumir Alfonso Martínez alcázar y Cia.

Así que Raúl Morón Orozco recibirá de Alfonso Martínez Alcázar una herencia de problemas, problemas, problemas, problemas y más problemas. Lo bueno es que el “independiente” ya se va, lo malo es que se queda su ineptitud en un testamento en el que solamente hay problemas.