Pues, contra todo pronóstico de uno que otro detractor, se cumplió un año del nacimiento de La Pedrada y se vienen muchos más en los que la tónica será la crítica constructiva –unos funcionarios, sensibles, quieren la alabanza, gánensela con un buen desempeño- hacia las funciones de los servidores públicos no hacia su persona. Su ámbito personal se respeta.

Habrá algunos que se sentirán ofendidos por los cuestionamientos y señalamientos que se hacen, se hicieron y se harán a su desempeño como servidores públicos, pero, son sujetos de crítica y, ni modo, se tendrán que aguantar.

Y si no quieren recibir una pedrada, pues es fácil, hagan bien su trabajo, cúmplanle al pueblo que es quien les paga y así no estarán expuestos a ser descalabrados.

Por lo pronto La Pedrada está ahí, lista, con resortera, honda y mano para descalabrar a todo aquel que se aparta de la ética, de la responsabilidad, del buen ejercicio público, y, por el contrario, adentra en la corrupción, el influyentismo, en la transa o el agandalle.

Para ellos ahí está la Pedrada con resortera, honda y mano para descalabrarlos.

Gracias, y hasta la siguiente Pedrada.