Por Hector Torres

Aunque viole los derechos humanos, actúe con racismo, discriminación y violencia excesiva, “a como de lugar voy a desaparecer  a los comerciantes ambulantes del Centro Histórico” fue la contundente advertencia del secretario del ayuntamiento Jesús Avalos Plata, denunció Francisco Garcidueñas.

Indicó que las autoridades edilicias reconocen que hay violaciones y las están revisando para que en el futuro, según ellos, no se den.

Las autoridades edilicias están conscientes de que están violando los derechos humanos de manera constante, además de que incurren en racismo, discriminación, y están acrecentando el conflicto con la intervención policiaca y la criminalización de los comerciantes ambulantes.

Con todo y eso, dijo Avalos Plata, “tengo que limpiar el Centro Histórico”.

Se acordó trabajar de manera conjunta algunos proyectos y programas, sin descartar una posible ubicación, pero lo que “pedimos de manera inmediata ya, es que cese la violencia por parte de los inspectores y de la Policía Municipal” y en respuesta obtuvo un evasivo “no me puedo comprometer a eso, porque tengo que hacer cumplir la ley”.

Y esa postura, agregó, rompe el diálogo porque él dice “sí sé que hay violación a los derechos humanos y que no hay protocolo de actuación, pero lo voy a seguir haciendo porque esas personas -comerciantes ambulantes- saben que está prohibido”.

Y advierte que la única manera de que no se les violen sus derechos humanos “es que no vengan a vender al Centro”.

Es obligación de Alfonso Martínez, añadió, gobernar para todos “para eso lo pusimos”.

Luego de señalar que Alfonso Martínez ha actuado en contra de diversos sectores –payasos, mariachis, sexoservidoras-, pero la realidad lo rebasa “hace aquí, hace allá y al final no hace nada”.

Los afecta económicamente al decomisarles la mercancía, pues eso les acarrea problemas familiares, más graves de lo que deduce el Secretario del Ayuntamiento “para él nada más es yo apliqué la ley, les robé sus cosas, los afecté económicamente, no les permito trabajar honestamente y ahí que se hagan bolas”.

Se le olvida, añadió, que está para gobernar, para buscar el bien social, el bienestar de los ciudadanos.

Los inspectores decomisan de todo, tamales, churros, papitas, triciclos, bicicletas y, con ello, les quitan la comida a las familias de esos comerciantes que viven al día, de lo que venden diariamente.

Denunció que hay vendedores nuevos, “yo conté como cincuenta”, a los que no molestan “y me da la idea de que están dando preferencia a algún líder de comerciantes”.

“Alguien está haciendo pingüe negocio” y eso se le mencionó al Secretario, “no nos hagamos Secretario, esto es todo un negocio entre ustedes, pues, qué casualidad que –por cada decomiso- nos cobran 800, 900, mil pesos y nunca nos dan recibo, quién se queda con todo ese dinero”.

Nadie sabe quién se queda con esa lana y, al respecto, el Secretario nada más respondió que están “combatiendo la corrupción interna”.

Agregó que Alfonso Martínez “ni nos ve ni nos oye y solamente está queriendo que el Centro Histórico sea para un pequeño grupo de comerciantes” y no aplica la ley de manera pareja.

Debe entender –Alfonso- que el camino de la violación a los derechos humanos “no nos lleva a ningún lado y ahora lo que más se necesita la unión de todos ante el embate económico que se nos está viniendo”.